dimarts, 19 de juliol del 2011

El olvido entierra el cementerio moro



Es el único del norte de España, pero pocos lo conocen. Apartado de la carretera general que lleva a Luarca desde La Espina, ninguna señal viaria informa de su existencia y localización, por lo que pasa despercibido incluso entre los visitantes y curiosos que se acercan a la localidad valdesana de Barcia buscando el cementerio musulmán.


Los que hoy se acercan al arco de herradura de su entrada principal (antaño de color azul), se encuentran con la imagen de hace años: la de un enclave devastado por el paso del tiempo y ocupado por la maleza. La parroquia rural de Barcia-Leiján, propietaria de los terrenos en los que fueron enterrados soldados regulares movilizados por Franco para combatir en la Guerra Civil -«los moros», en el lenguaje que se empleaba en la época-, no dispone de fondos para recuperarlo. Con sus recursos, apenas pueden asumir limpiezas y desbroces periódicos.

No obstante, los vecinos no niegan que les gustaría adecuar el lugar para convertirlo «en una referencia de la Guerra Civil que pudiera ser visitada», indica el presidente de la entidad, Ricardo García Parrondo, que descarta su recuperación como lugar de enterramientos.

Pero para ello precisan colaboración y la única institución que parece dispuesta a ofrecerla es el Gobierno de Melilla. De hecho, a principios de año, a través de medios de comunicación locales, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, mostró su disposición a sumar esfuerzos con Barcia para «dignificar» el camposanto, aunque no concretó ninguna cifra.

Ante estas palabras, García Parrondo mantiene un optimismo moderado. Si bien las palabras de Imbroda representan un avance para la recuperación del llamado cementerio moro de Barcia, teme que todo quede en un mero «anuncio preelectoral», ya que «no se han puesto en contacto con nosotros para nada».

Centenario en Melilla

Con quien sí ha mantenido contactos en los últimos meses ha sido con el Cuerpo de las Fuerzas Regulares, un destacamento que este año celebra su primer centenario. Ante esta onomástica, representantes de la institución militar han solicitado a la parroquia rural información sobre el cementerio, a fin de que su historia pueda estar presente en los actos conmemorativos que ya se desarrollan en la ciudad de Melilla.

Estos actos ayudarán a divulgar la historia de un enclave del que poco se sabe. Construído en el año 1936, se calcula que, al menos, hay medio centenar de combatientes de las fuerzas franquistas enterrados por el rito musulmán (de costado y mirando a La Meca), aunque algunas voces apuntan que podrían ser entre 200 y 300 los cuerpos que recibieron sepultura en Barcia.

Entre los muros del recinto, que se conservan casi intactos y bordean los más de 3.000 metros cuadrados de superficie del camposanto, persisten también las ruinas de una mezquita inconclusa que fue abandonada tras la batalla de El Escamplero, en la ofensiva de Oviedo. 75 años después, estas ruinas comparten espacio con una vegetación que avanza a la espera de que las instituciones implicadas formalicen un compromiso para su recuperación.
 
Fuente: elcomercio

dilluns, 18 de juliol del 2011

A la caza del demócrata


"Si lo hubiera (un solo militar dispuesto a sublevarse en favor de la monarquía y en contra de la República), sería un loco, lo digo con toda claridad, aunque considero que también sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse en favor de España y en contra de la anarquía". Con esta amenaza incendiaba el parlamentario José Calvo Sotelo el debate del martes 16 de junio de 1936 en el Congreso de los Diputados.
El ruido de sables era algo más que un rumor en los pasillos de la Carrera de San Jerónimo cuatro meses después de que las izquierdas agrupadas en el Frente Popular obtuvieran 279 de los 448 escaños. Lo que desconocían sus señorías es que la violencia se apoderaría del Parlamento de tal manera que en los siguientes meses iban a morir medio centenar de aquellos representantes electos. Los golpistas persiguieron a socialistas, republicanos y comunistas a muerte hasta bien acabada la guerra. El diputado socialista Carlos Rubiera Rodríguez fue fusilado en las tristes tapias del Cementerio del Este el 7 de noviembre de 1942, tras su detención en Alicante en 1939.
"Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas", ordenó por escrito el general Emilio Mola en la primera de sus cinco "instrucciones reservadas" que firmaba como "El Director" y que envió el 25 de mayo a los militares rebeldes.
"Los representantes políticos cualificados eran los escogidos para las primeras tandas de la represión. Tenían claro quién tenía que ir primero y quién segundo", explica el historiador Francisco Espinosa, autor de Violencia roja y azul. España 1936-1950 (Editorial Crítica). "Fueron a por los diputados pero también a por alcaldes y concejales. De hecho, también eliminaron a muchos apoderados electorales porque tenían sus nombres desde febrero de 1936", explica.
Desde que el resultado electoral devolvió a la derecha a la oposición quedó claro que muchos en el Parlamento apostarían por "cambiar las urnas por las armas", como describe el historiador Julián Casanova en el volumen 8 de República y Guerra Civil (Editorial Crítica). En el capítulo Las raíces del enfrentamiento detalla las reuniones que los militares afines al exministro de la Guerra José María Gil Robles celebraban en casas de amigos del diputado de la CEDA.
"Serán encarcelados todos los directivos de partidos", escribió el general Mola". El 4 de julio el acaudalado Juan March aceptó aportar dinero para conseguir el avión que trasladaría a Franco desde Canarias a Marruecos. El avión, un De Havilland Dragon Rapide, fue alquilado dos días después en Inglaterra, con las 2.000 libras esterlinas que proporcionó March, por Luis Bolín, el corresponsal del periódico ABC en ese país", relata. Militares, diputados, banqueros y empresarios unidos contra la democracia y dispuestos a eliminar a sus rivales políticos en tapias de cementerios, cunetas y hasta el mar.
"Hay una planificación de sacar la guadaña con todos los dirigentes de carácter sindical y político que pudieran resultar referenciables para las clases medias", explica la historiadora Mirta Núñez, coordinadora de La gran represión (Editorial Flor del Viento). Núñez enlaza el fusilamiento de los diputados de izquierdas como una consecuencia de "la estrategia de difamación y propaganda catastrofista que llevó a cabo la derecha durante esa legislatura para justificar el golpe" a la legalidad democrática, detalla.
Una democracia representada en una generación de parlamentarios que causó baja en el Congreso de los Diputados el jueves 2 de febrero de 1939, ante la inminente invasión de Catalunya por parte de las tropas de los golpistas al mando de Francisco Franco que aquel mismo día firmó una orden para declarar la fe católica como única legal en España. Las incompletas fichas de los diputados en el Congreso reflejan esa fecha, el 2 de febrero, como su último día en la Cámara.
"Iban a cambiar las urnas por las armas", destaca Casanova. Sin embargo, el primer diputado electo en los comicios de 1936 en causar baja fue uno de los partidarios de reventar el Parlamento. José Calvo Sotelo murió tiroteado cinco días antes del 18 de julio en Madrid. Un mes antes, en el citado debate parlamentario, espetaba a los que le acusaban de golpista: "Para mí, el Ejército, no es en momentos culminantes para la vida de la patria un mero brazo, es la columna vertebral".
El 13 de julio de 1936, policías compañeros del teniente José del Castillo, asesinado por derechistas 24 horas antes, respondían a la muerte del guardia de Asalto con las armas. Calvo Sotelo fue disparado y llevado al depósito del Cementerio del Este. En su funeral, sus partidarios le despidieron con el saludo fascista. El golpe era inminente. Con la sublevación en marcha se produjo el asesinato de cerca de una veintena de diputados derechistas a manos de milicianos. "La República rechazó esos asesinatos y se puede comprobar cómo llamó a los milicianos a no tomarse la venganza por su mano. De hecho, controló los fusilamientos a finales de 1936", define Núñez.
La eliminación de los representantes del Frente Popular fue llevada a cabo con celeridad en todos los lugares por donde avanzaban los rebeldes. El diputado de Izquierda Republicana electo en Tenerife Luis Rodríguez Figueroa tomó un barco el 16 de julio desde Canarias a Cádiz. El 18 de julio llegó a la Península y se topó con el golpe de Estado. Acudió al Gobierno Civil a informarse y fue detenido por las tropas de la Legión, que lo embarcaron de vuelta a Tenerife. El 14 de octubre fue "puesto en libertad". Nunca volvió a casa. Como otros izquierdistas canarios fue hecho desaparecer en el mar.
Rodríguez Figueroa es uno de los 14 diputados del partido de Manuel Azaña elegidos en 1936 que fueron fusilados. Izquierda Republicana (IR) obtuvo en las elecciones 86 diputados, tres menos que el PSOE. Pese a su presencia mayoritaria, el recuerdo de sus diputados es escaso. No tienen quién les reivindique. "La gente no sabe que en las elecciones de 1977 se pudo presentar el PCE, pero no se legalizaron los partidos republicanos. Nadie desde la Historia se ha encargado de ellos", lamenta el presidente de la Fundación Manuel Azaña, Isabelo Herreros.
El PCE, que creció durante la guerra hasta convertirse en la única organización capaz de dirigir al Ejército, apenas consiguió un apoyo en las elecciones del 1936 de 16 diputados. Sin embargo, Calvo Sotelo, al frente de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) que obtuvo 87 escaños en una campaña bajo el lema "Contra la revolución y sus cómplices", se esforzó en acusar al Gobierno del republicano Santiago Casares Quiroga de dejar España en manos de la Rusia comunista. "Aquí hay diputados marxistas partidarios de la dictadura del proletariado y apóstoles del comunismo libertario", alarmaba en el Congreso.
A falta de una historiografía que reivindique el exterminio de los políticos de centro izquierda republicanos, Isabelo Herreros ha elaborado el único listado de líderes de IR represaliados. Entre ellos, destacan nueve gobernadores civiles de IR de los 11 que fueron asesinados. La saña de los franquistas se mostró salvaje en el caso del profesor Francisco Pérez Carballo, gobernador de A Coruña que se resistió en la sede del Gobierno Civil con un puñado de guardias de Asalto. A los cuatro días fue fusilado a los 27 años.
Su mujer, la bibliotecaria de la Universidad Central de Madrid y discípula entre otros de José Ortega y Gasset, Juana Capdevielle, embarazada, perdió su hijo al conocer la noticia, y fue detenida. Tras ser liberada y buscar refugio en casas de otros diputados republicanos como Victoriano Veiga o José García Ramos fue detenida de nuevo y asesinada en las proximidades de Rábade (Lugo) el martes 18 de agosto. El mismo día que en un lugar desconocido de Granada era asesinado Federico García Lorca por las mismas armas antidemócratas.
Los sublevados no pararon en su afán exterminador al término de la Guerra Civil. Su voluntad genocida les llevó a pedir la colaboración de la Gestapo en el sur de Francia. En el exilio fueron detenidos tres diputados electos en el Parlamento atacado por el golpe de Estado: Lluís Companys (ERC), Julián Zugazagoitia (PSOE) y Manuel Muñoz Martínez (IR). Los tres fueron víctimas de lo que los historiadores llaman represión legalizada. Es decir, la que aplicaron los franquistas en la posguerra al acusar a sus enemigos de rebeldes. Companys fue fusilado en el castillo de Montjuïc el 15 de octubre de 1940. Zugazagoitia fue acusado de rebelión y fusilado en Madrid el 9 de noviembre de 1940. Muñoz fue fusilado en Madrid tras un consejo de guerra el 1 de diciembre de 1942.

Diego Barcala(Publico.es)

dilluns, 4 de juliol del 2011

Francisco de Sarmiento, el Alatriste burgalés


Supo que morirían todos cuando desde el torreón más alto de la fortaleza vio que la costa se iba llenando de barcos turcos, una flota inmensa que apenas permitía ver la línea del horizonte. Hacía mucho calor y las gaviotas rasgaban el aire alocadas, febriles. Puede que en ese instante Francisco de Sarmiento recordara su hogar, tan lejano y tan distinto de aquel rincón del mundo adonde le había llevado el destino. Los juegos de infancia en las laderas rematadas por otro castillo, el de Burgos, tan diferente de aquel que estaba a punto de defender con su vida; su hogar levantado al abrigo de la iglesia de San Esteban; la estirpe familiar de guerreros nobles que descendía del infante Juan Manuel, hijo del castellano rey Fernando III El Santo; su espíritu militar forjado en las guerras castellanas antes de integrar el glorioso ejército imperial...


Allí abajo había 20.000 otomanos a bordo de galeras y galeotes; por tierra, le habían informado sus hombres que se acercaban hasta 30.000 enemigos cargados de artillería. Ellos eran apenas 4.000. Estaban ya escasos de alimentos y tenían la certeza de que nadie iría a socorrerlos. Pero eran un tercio español, unidad militar que llevaba décadas exhibiendo su poderío en todo el mundo, un ejército de profesionales cuyo valor había traspasado fronteras para construir el mayor imperio que vieron los siglos. Un tercio español no se había rendido nunca en el campo de batalla. Y el Tercio Viejo de Nápoles que comandaba aquel burgalés adusto y bravo no iba ser el primero. Sarmiento se acarició el ala del sombrero, la mano sobre la espada. Con gesto solemne, tras meditar en silencio, ordenó a sus capitanes que lo dispusieran todo.

Era el mes de julio de 1539. El sol ya nunca se ponía en el Imperio Español. El emperador Carlos V gobernaba el mundo con mano de hierro, rodeado de enemigos. Uno de los principales era Solimán El Magnífico, sultán del Imperio Otomano que disputaba la hegemonía española en el Mediterráneo más oriental. Sólo un año antes, los españoles había reconquistado un enclave estratégico en Dalmacia, en la actual Montenegro: Castelnuovo. Pero Solimán El Magnífico estaba decidido a recobrarlo sabedor de que el monarca español tenía demasiado frentes abiertos, y que aquel era uno de sus puntos más débiles. Para ello contrató a Barbarroja, corsario que había exhibido una pericia sin igual en las viejas aguas del Mare Nostrum.

Pero Francisco de Sarmiento no era un militar cualquiera. Forjado en las guerras comuneras de su Castilla natal, en 1531 se convirtió en capitán del primer tercio que combatió en Italia. Su valor fue tenido muy en cuenta, porque poco después fue ascendido. En ese momento era maestre de campo o comandante del Tercio Viejo de Nápoles, encargado de controlar Nápoles, así como las provincias de Benevento o Caserta; islas como Capri; guarniciones como Castel de Oro o Rocasecca; y plazas como la de Castelnuovo, que, aunque en Dalmacia, estaba frente a Nápoles. Sabedores de que Solimán quería reconquistar esta última, el grueso del tercio se acantonó en el castillo.

La diferencia de fuerzas era enorme, abismal. Pero no importó. Los españoles demostraron desde el principio su fama de irreductibles. Durante días, los turcos habían estado cavando trincheras para ubicar bien la artillería; los españoles les sorprendieron varias veces con escaramuzas que entorpecieron ese labor y causaron bajas: como fantasmas silenciosos, varias noches cientos de españoles salieron del castillo y mataron a muchos otomanos. La primera ofensiva se saldó con miles de bajas turcas. La segunda, más de lo mismo. Barbarroja comenzó a irritarse y dispuso que el castillo fuera salvajemente asediado. En aquellas primeras jornadas se produjeron 6.000 bajas otomanas por sólo cien españolas.

«vengan cuando quieran». Ambos ejércitos sabían que no había posibilidad alguna de victoria española. Por eso, el 23 de julio, un día antes de la gran ofensiva otomana, Barbarroja hizo a los sitiados una oferta generosa: los dejaría marchar a Italia sin atacarlos si deponían las armas. No resulta complicado imaginar a Francisco de Sarmiento meditar aquella propuesta. Tal vez se mesara la barba, el ademán reflexivo; puede que se asomara a la más alta almena y sintiera vértigo al ver alrededor del castillo a 50.000 hombres; puede que echara un vistazo a los suyos: hambrientos, cansados y mal vestidos pero con la mirada fiera, digna, valerosa. Se sabe que el comandante burgalés habló con sus capitanes; y que la respuesta fue escueta pero clara: «Vengan cuando quieran».

Barbarroja montó el cólera y atacó con todo durante días. Los españoles se fajaron como titanes. Tanto que muchos otomanos, incluido su jefe, tuvieron que recular y regresar a los barcos. Pero el número de hombres acabó imponiéndose pese a que el 5 de agosto el saldo era poco menos que increíble: 20.000 turcos muertos por 3.000 españoles. Ya con la barbacana derruida Barbarroja ordenó el asalto definitivo y con una orden expresa: quería la cabeza de Francisco de Sarmiento. Los españoles, con el burgalés al frente, se batieron cuerpo a cuerpo a pica, espada y cuchillo. No se rindieron y lograron expulsar a los atacantes. El castillo de Castelnuovo no cayó hasta el día 7. Murieron todos los españoles, Sarmiento incluido, y sólo fueron hechos prisioneros doscientos hombres, todos heridos. Barbarroja ordenó degollar a la mitad; el resto fueron enviados a cárceles de Constantinopla.

Posiblemente no fueran los hombres más honestos ni los más piadosos, pero a fe que fueron unos hombre valientes. Este remedo del arranque de la novela de Arturo Pérez-Reverte sobre su literario espadachín español Diego Alatriste y Tenorio podría extrapolarse perfectamente a la figura real del soldado burgalés Francisco de Sarmiento y a sus hombres. La gesta de Castelnuovo se conoció en todo el mundo, lo que contribuyó a incrementar la leyenda de los tercios españoles, que aún se extendería durante siglos por otras latitudes. La heroicidad del Tercio Viejo de Nápoles, conocido también como Tercio de Sarmiento en honor de su comandante burgalés, ha sido comparada en la historia con la de los 300 espartanos de la Batalla de las Termópilas.

Cuentan algunas crónicas que años después, en 1545, entró en el puerto de Messina un barco tripulado por presos fugados de los penales de Constantinopla entre los que se encontraban supervivientes del Tercio de Sarmiento. La gesta de los españoles fue cantada por poetas de la época. Para la eternidad estos versos de Gutierre de Cetina, soneto inmortal titulado A los huesos de los españoles muertos en Castelnuovo: «Héroes gloriosos, pues el cielo/os dio más partes que os negó la tierra/ bien es que los trofeos de tanta guerra/ se muestren vuestros huesos por el suelo./Si justo desear, si honesto celo/ en valeroso corazón se encierra,/ ya me paresce ver, o que se atierra/ por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo:/ No por vengarnos, no, que no dejasteis/ a los vivos gozar de tanta gloria/ que envuelta en vuestra sangre la llevasteis,/ sino para aprobar que la memoria/ de la dichosa muerte que alcanzasteis/ se debe envidiar más que la victoria». Amén.
 
Fuente: Pérez Barredo (Diario de Burgos).

dimecres, 29 de juny del 2011

El taró y los fenicios


La niebla que estos días invade nuestras costas, los marineros y pescadores desde El Palo hasta Estepona la conocen como el taró, nombre de origen fenicio que como muchas otras palabras, costumbres y en definitiva cultura, hemos heredado de los llamados transportistas de la Antigüedad.
Malaka, que así llamaron a Málaga, recibió elementos de culturas de origen lejano gracias a las rutas que los fenicios implantaron a lo largo de todo el Mediterráneo hasta la actual Cádiz.
Los fenicios habitaron en diversos asentamientos de la provincia como Toscanos, Chorreras o La Loma.
En cuanto a costumbres, los fenicios llevaban en procesión a la diosa Malac desde el santuario del Higuerón hasta lo que hoy son las playas del El Palo, allí introducían a la diosa en el mar para que bendijera las aguas para que la pesca fuera abundante durante el resto del año.
La ancestral divinidad conocida también como Noctiluca tenía consagrada una isla en medio de una ensenada donde hoy se encuentra La Cala del Moral; la isla desapareció debido al cono de arrastres del río Totalán. En el santuario se puede ver el ídolo prehistórico, una piedra que debido a la erosión tiene la forma de una mujer envuelta en un manto. Más abajo, en el paseo marítimo podemos ver también hoy en día una estatua de Noctiluca realizada por el malagueño Jaime Pimentel.
Por tanto parece que las costumbres y fervores que ahora tenemos se parecen bastante a los que los fenicios ya practicaban, parece que esta tradición de la diosa Noctiluca pudo ser origen de nuestra tradicional bendición de la Virgen del Carmen. Cambiamos las divinidades pero no las costumbres.
Esperemos que este año el taró nos deje ver entrar a nuestros marineros y pescadores con la Virgen del Carmen en el agua y como decía mi abuela, por fin nos podamos ya bañar «con las aguas benditas». Porque hasta que no entraba la Virgen ella no se bañaba.

Fuente: laopiniondemalaga

dilluns, 27 de juny del 2011

Alemanes sabían lo que ocurría en los campos de concentración


Cualquier alemán que vivió durante el Tercer Reich podía saber y posiblemente sabía lo que estaba pasando en los campos de concentración nazis. El diario personal que un funcionario alemán, Friedrich Kellner, escribió entre 1939 y 1945 demuestra que el ciudadano medio alemán conocía los crímenes nazis, era consciente de estar viviendo en un “Estado del terror“, y callaba.
Durante los juicios de desnazificación y en toda una escuela de literatura y cinematografía de la segunda mitad del siglo XX se ha ido imponiendo la imagen de un pueblo alemán que apenas era capaz de entrever lo que estaba haciendo Hitler y que no era consciente del material que componían las cenizas esparcidas desde las chimeneas de los hornos crematorios.
El hallazgo y publicación del diario de este funcionario judicial que trabajaba en Laubach, Hesse, ofrece sin embargo una respuesta diferente a la pregunta que historiadores y filósofos alemanes siguen haciéndose hoy en día: ¿qué podía saber el individuo anónimo y en qué medida, por tanto, puede ser considerado responsable? Y la respuesta es quizá no conocían a fondo los detalles técnicos, pero sí comprendían las líneas directrices de la política nazi, sus objetivos y los medios que utilizaban.
Kellner refiere conversaciones mantenidas al azar y cita fuentes de acceso público como periódicos y programas de radio y en menos de un año de gobierno nazi ya había llegado a una conclusión certera. “Está claro, se trata del exterminio de los judíos y los polacos“, escribe horrorizado. Especialmente irónicos son sus comentarios sobre las noticias y partes de guerra en los que descubre con enorme facilidad el material de propaganda del régimen, cuya escasa coherencia planteaba dudas a cualquier análisis medianamente crítico.
El 1 de septiembre de 1940 anota: “Si debemos creer lo que leemos todos los días en los periódicos, nuestros aviadores van de paseo. El enemigo impacta solamente en cielo abierto, además de en cementerios y hospitales. Y cuando muere un piloto, nos dicen que ha sido a causa de un ataque aéreo pirata inglés. Y repiten que la intención de nuestros vuelos no es la de llevar a cabo ataques aéreos. Si no queremos ataques aéreos, ¿para qué estamos en guerra?”, se pregunta.
Kellner desarrolla tretas para burlar lo que califica como “una propaganda cada día más agresiva”. Ante la falta de información sobre bajas alemanas en la guerra, cuenta en octubre de 1941 las esquelas del periódico ‘Hamburger Fremdenblatt’, 281, y calcula multiplicando esta cifra por los 250 diarios que publican esquelas en Alemania, una media de 30.000 muertos al mes, anotando que “la cifra debe ser aún más alta, porque muchos soldados rasos no reciben el honor de una esquela”.
Las 900 páginas de anotaciones de Kellner difieren de otras publicadas anteriormente como las del Darl Dürkefälder o Victor Klemperer, en que el autor no era un intelectual ni disfrutaba de una situación económica desahogada.
Nació en 1885 en Vaihingen an der Enz, cerca de Stuttgart. Su padre trabajaba como panadero, su madre como empleada doméstica. En 1903 comenzó su formación como oficial jurídico en Maguncia y después de haber cumplido con el servicio militar obligatorio encontró empleo en la corte de Maguncia. Allí trabajó hasta 1932 y ascendió al puesto de inspector judicial provisional. Su padre había simpatizado con el socialismo y Kellner constata en las notas su estupefacción por el hecho de que la República de Weimar hubiera derivado en el nazismo con tan terribles consecuencias.
El diario ha permanecido en poder de la familia y acaba de ser publicado en dos volúmenes bajo el título ‘Cuando está nublado, todos los cerebros oscurecen‘ por la editorial Wallenstein, de Göttingen.

Fuente: Ultimahoraonline

dimecres, 22 de juny del 2011

Grecia se enfurece por la estatua de Alejandro Magno en Skopie

La gigantesca estatua en bronce de Alejandro Magno levantada en la plaza central de la capital de Macedonia, Skopie, junto al arco del Triunfo, ha encolerizado a los griegos.
El Gobierno de Atenas ya denunció la semana pasada como una provocación este monumento, inaugurado ayer, declarando que “hipotecaba” las perspectivas de Macedonia de ingresar en la Unión Europea. Macedonia y Grecia reivindican a Alejandro Magno como parte de su patrimonio histórico.
Grecia está bloqueando la entrada de Macedonia, la ex república yugoslava independizada en 1991, en la UE porque no acepta que se llame así. Considera que el nombre de Macedonia es parte de su patrimonio nacional y bloquea el reconocimiento internacional de su vecino y las aspiraciones de Skopie de entrar en la UE mientras no decida otro nombre. Grecia teme que Macedonia tenga ambiciones territoriales sobre su provincia del norte, llamada también Macedonia.
La estatua ecuestre del gran conquistador de la antigüedad tiene, con la peana, una altura de 22 metros –más de siete pisos–, pesa 40 toneladas y ha costado unos nueve millones de euros. Su nombre oficial es Guerrero a caballo para no provocar a Atenas, pero el rostro es el que normalmente se atribuye al célebre dirigente.
La semana pasada comenzó el ensamblaje de las piezas de la obra de la escultora macedonia Valentina Stevanovska, procedentes de Italia. El Gobierno de Macedonia decidió en el año 2007 financiar la ejecución del monumento, un año después de bautizar al aeropuerto de Skopie con el nombre de Alejandro Magno, algo que ya exasperó a los griegos.
Centenares de ciudadanos se desplazaron ayer al centro de la capital para contemplar y fotografiar el monumento, del que se sentían orgullosos. “Por fin Alejandro está en casa y puede quedarse”, dijo Goran, que llevó a consigo a su hijo. La estatua es la pieza central de un controvertido proyecto del Gobierno llamado Skopie 2014 destinado a recuperar la antigua gloria de Macedonia.
La oposición denuncia el que se hayan malgastado 200 millones de euros en uno de los países más pobres de Europa, con un tercio de la población por debajo del umbral de la pobreza y un 30% de paro. El 3% de crecimiento que el FMI preveía para el 2010 se redujo al 1%.

Fuente: Lavanguardia

dilluns, 20 de juny del 2011

Sans culottes


Si algo tiene de bueno la Historia es que te permite establecer paralelismos entre la actualidad y los sucesos del pasado. Es bueno volver atrás la mirada y ver qué hicieron los de antes para evitar cometer los mismos errores que ellos.

En la Francia de finales del siglo XVIII la gente no es que viviera mal: es que ya no se podía vivir. El país languidecía en la miseria mientras los mismos gobernantes que lo habían arruinado seguían con su escandaloso tren de vida, entre fiestas, cacerías y carísimos vestidos y muebles que pagaban con cargo a la hacienda pública.

Indudablemente, no podemos decir que aquella situación fuera como la presente, pero tiene sus semejanzas. Los indignados de entonces, curiosamente, no eran la gran masa campesina, desconectada de los movimientos urbanos y sometida a los ritmos de la tierra y el capricho de sus amos. No, los indignados de la Francia prerrevolucionaria eran los pequeños comerciantes, los artesanos, los tenderos, gentes de la ciudad, con pocas propiedades, que vivían de su trabajo diario.

Puesto que el dinero no les llegaba para ir a la moda, los hombres de clase baja prescindían de los culottes, aquellos pantalones ajustados que quedaban por encima de la rodilla. Poco a poco, la forma de vestir de la gente humilde, que delataba su baja condición, se fue convirtiendo en un símbolo de identidad social: los sans culottes.

La Revolución Francesa no hubiera sido posible sin los sans culottes. Fueron ellos los que tomaron y derribaron a sangre y fuego la fortaleza de la Bastilla, los que defendieron a la Asamblea Nacional de los intentos realistas por acabar con ella. También fueron los que, mal armados y peor entrenados, defendieron las fronteras del país ante las invasiones extranjeras. Los sans culottes fueron, en definitiva y literalmente, la carne de cañón gracias a la cual hoy vivimos en la Edad Contemporánea.

Pero como todas las revoluciones, llega un momento en que surge del caos un nuevo orden, y con él la necesidad de acabar con los excesos callejeros. A los sans culottes, ya muy castigados durante el Terror de Robespierre y sus amigos, les llegó su San Martín particular cuando el Directorio dictó su disolución y mandó a la guillotina a no pocos de sus miembros durante el llamado Terror Blanco. Ni para los jacobinos ni para el Directorio se trataba de un grupo social cómodo, debido a su falta de estructura jerárquica y a la imprevisibilidad de sus acciones.
Y ahora, que cada uno saque los paralelismos que les resulten más simpáticos.

Fuente: Hispa

diumenge, 12 de juny del 2011

La Segunda República y el revisionismo.


Antes de que terminara el régimen de Franco en 1975, escaseaba, por razones evidentes, el debate público sobre el carácter de la Segunda República española y su grado de responsabilidad en el estallido de la Guerra Civil. De acuerdo con la ideología impuesta por la dictadura, la República había sido una catástrofe, la culminación de la larga historia de degeneración que había caracterizado a España durante los siglos XIX y XX, desde la desgraciada aparición del liberalismo con la Constitución de Cádiz en 1912. Aunque la República tuvo un comienzo más o menos aceptable, proseguía el argumento, pronto se vio superada por una mezcla de separatismo regional, radicalismo social y violento anticlericalismo que destruyó cualquier perspectiva prometedora.

La crisis de la República se agudizó después de octubre de 1934, cuando los socialistas, hasta entonces moderados, pusieron en marcha una revolución sangrienta en Asturias, secundada por la Generalitat catalana, que proclamó su independencia. España se deslizó aún más hacia el caos cuando la coalición del Frente Popular ganó, por estrecho margen, las elecciones de febrero de 1936. Dicha victoria dio un poder sin precedentes a los grupos obreros y les permitió dominar de facto a sus aliados de clase media en los gabinetes que gobernaban España y que sólo eran republicanos en teoría. Según esta interpretación, el resultado fueron varios meses de huelgas, invasiones de explotaciones agrarias, batallas callejeras, quemas de iglesias y asesinatos políticos, que el gobierno del Frente Popular no quiso o no pudo controlar. La situación en España recordaba a la de Rusia en 1917, y su resultado habría sido similar: la caída del gobierno elegido a manos de los extremistas radicales, seguida de una revolución social a gran escala y la imposición de una dictadura del proletariado.

En los últimos años de la dictadura, los especialistas cuestionaron cada vez más esta línea argumental. Durante la transición a la democracia se fue sustituyendo por una valoración generalmente positiva de la República, que subrayaba sus virtudes y lamentaba la insurrección militar que la había destruido. Por primera vez, la imagen de la República en España estaba en consonancia con la que había predominado en la mayor parte del mundo exterior desde el final de la Guerra Civil, en parte debido a los sentimientos de culpa por haber abandonado a los republicanos a merced de Franco y sus aliados fascistas durante el conflicto.

Durante los años noventa, como reacción a este nuevo consenso favorable, Pío Moa y otros historiadores aficionados, entre ellos César Vidal, lanzaron una campaña revisionista que adquirió enorme fuerza, pese a que se limitaba a reciclar los argumentos de los propagandistas de Franco en una versión más moldeable. Aparte de Stanley Payne, no les respaldó ningún historiador profesional importante. No obstante, el revisionismo prosperó durante más de una década, desde 1990, año de publicación del tratado fundamental de Moa, hasta 2006, cuando sus argumentos principales quedaron desacreditados por la avalancha de literatura producida por la conmemoración conjunta de los dos aniversarios, el 70º del comienzo de la guerra y el 75º de la proclamación de la República. Las obras publicadas entonces establecieron de forma inequívoca un punto fundamental: que las declaraciones de Franco y sus acólitos sobre lo catastrófico de la situación reflejaban más la paranoia de sus propulsores que la realidad. En realidad, confirmó la literatura de 2006, la revolución social de 1936 no precedió sino que siguió a la insurrección militar. Lo mismo ocurrió con la desintegración del Estado y la sociedad. Igual que en la fábula de Hans Christian Andersen, en cuanto alguien gritó: "El emperador va desnudo", el espejismo franquista y revisionista se hizo añicos. Esta es una lección que debemos tener en cuenta siempre que hablemos de historia y casi en cualquier otro aspecto de la vida.

La desaparición de la escuela revisionista de Moa dejó paso a la aparición gradual de lo que yo denomino neorrevisionismo. Algunos de sus elementos existían desde hacía mucho en forma embrionaria, pero ahora empezaron a articularse con más claridad. El neorrevisionismo pone en entredicho el prestigio mundial de la República de forma más indirecta y moderada. Es además un movimiento mucho más difuso que el revisionismo de Moa. No tiene un líder claro, ningún canon escrito ni una narración histórica definida. Sin embargo, a pesar de ese carácter indirecto, moderado y difuso, tiene posibilidad de convertirse en un poderoso movimiento historiográfico, una posibilidad que tal vez esté empezando ya a hacerse realidad.

¿Cuál es la manera más fácil de distinguir a los neorrevisionistas de los revisionistas? Fundamentalmente, que no propugnan las perspectivas catastrofistas que caracterizaban al franquismo-moaísmo. Tampoco las rechazan del todo, sino que prefieren permanecer neutrales o callados al respecto. Otro rasgo distintivo es que, mientras que todos los revisionistas utilizaban más o menos los mismos argumentos, y se diferenciaban sobre todo por la intensidad con la que los expresaban, los neorrevisionistas se dividen en dos corrientes de pensamiento estrechamente relacionadas pero diferentes. En líneas generales, la más antigua de estas dos corrientes se remonta a hace varios decenios y consiste en lo que podría llamarse una interpretación "purista" o "puritana". Su base es que, si bien es posible que la República no fuera tan catastrófica para España ni mereciera la insurrección militar que desencadenó la Guerra Civil, su destrucción no es algo que haya que lamentar, porque nunca fue el magnífico modelo de democracia que aseguraban sus partidarios, sino una pseudodemocracia con graves fallos que violóconstantemente los principios democráticos más esenciales con la persecución injusta de sus adversarios, en especial mediante la censura frecuente y el cierre de sus publicaciones. Su carácter antidemocrático quedó demostrado de manera concluyente con la revolución de octubre de 1934, cuando los socialistas y sus aliados pretendieron derrocar al gobierno elegido democráticamente e imponer otro escogido por ellos.

La segunda línea de pensamiento neorrevisionista, más moderna, podría llamarse la corriente "comparativista". Subraya el contraste entre la transición democrática que se produjo en España a partir de 1975, pacífica y fructífera, y la historia conflictiva, con su desastre consiguiente, de la República, en un nuevo intento de demostrar que la República no fue tan buena como mantienen sus defensores. Ambas líneas de argumentación son a primera vistaconvincentes, pero no soportan un examen detallado.

Para empezar por la interpretación puritana, no cabe duda de que la República tuvo mil fallos y, en ocasiones, se comportó de manera antidemocrática. La revolución de octubre de 1934, en especial, fue una absoluta catástrofe, que dañó gravemente las credenciales democráticas del régimen y sentó un precedente que los conspiradores militares de 1936 pudieron utilizar para justificar su propia insurrección. Aunque hubiera triunfado, la revolución de octubre habría tenido consecuencias desastrosas para la democracia española. No puede librarse de nuestra másmerecida condena. Lo único que podemos hacer es tratar de entender sus motivos situándola en el contexto de su época. Los años treinta del siglo XX fueron una de las tres o cuatro décadas más conflictivas de toda la historia de Europa, solo comparable a algún periodo durante las guerras de religión de los siglos XVI y XVII, o a la época de la Revolución Francesa y Napoleón. En los años treinta, Europa estaba desgarrada por una guerra civil ideológica entre fascismo, comunismo y democracia. En octubre de 1934, parecía que estaban venciendo las fuerzas fascistas, que acababan de destruir dos grandes democracias europeas, la alemana y la austriaca, en ambos casos por medios pacíficos y legales. ¿Era posible que el gobierno centrista de España siguiera el mismo rumbo, dado el creciente poder de los elementos de derechas dentro de él? Es decir, la revolución de octubre fue, en parte, reflejo del miedo, pero también de la fuerza permanente del mito revolucionario en los círculos proletarios, la idea de que las masas podían con todo si se levantaban unidas.

Si es imposible disculpar por completo la revolución de octubre, es más fácil rechazar las otras acusaciones de los neorrevisionistas. Ningún régimen democrático de la historia ha estado jamás completamente libre de desviaciones ocasionales. El grado de perfección democrática depende no solo de la voluntad de sus dirigentes sino también de los retos que afronta. En épocas sin turbulencias, cuando la sociedad está tranquila y hay pocos problemas urgentes que exijan solución, es relativamente fácil seguir los lentos procedimientos legales que constituyen el corazón de cualquier democracia genuina, ya sea parlamentaria o presidencialista. Ahora bien, cuando la situación es la contraria, como ocurría en los años treinta, los gobiernos tratan casi siempre de encontrar atajos para alcanzar sus objetivos y tienden a favorecer a sus amigos y marginar a sus enemigos. Por tanto, al evaluar las credenciales democráticas de cualquier régimen, es preciso tener en cuenta tanto sus actos discutibles como sus iniciativas positivas y creativas.
La República, sin duda, censuró y cerró la prensa opositora en varias ocasiones, pero también construyó la primera democracia auténtica de España. ¿Cómo lo logró? En primer lugar, con la celebración de elecciones honradas, libres de las prácticas caciquistas que las habían corrompido en tiempos de la monarquía. Segundo, ampliando enormemente el electorado, sobre todo al convertir España en el primer país de mayoría católica que permitió el sufragio femenino. En tercer lugar, la República acercó el gobierno al pueblo al darle más dimensión a los gobiernos regionales. Cuarto, insistió en que todas las leyes importantes fueran aprobadas por el parlamento, y dejó los decretos para situaciones muy infrecuentes, de emergencia. Quinto, la República destruyó o debilitó las instituciones extraparlamentarias, los círculos cortesanos y el ejército, que en el pasado habían anulado tan a menudo las iniciativas democráticas. Desde esta perspectiva más equilibrada, la balanza se inclina claramente hacia la idea de que fue un régimen excepcionalmente democrático. Hay que ser verdaderamente puritano para pensar lo contrario.

La rama "comparativista" del neorrevisionismo dice muchas verdades, pero al mismo tiempo se olvida de otras igual de importantes. A pesar de las dudas que surgen de manera periódica en algunos sectores, me parece ridículo negar el éxito extraordinario de la transición española a la democracia. Es el hecho que habla más en favor de España en todo el siglo XX, y se ha convertido, con razón, en el modelo de todas las transiciones de regímenes autoritarios a democracias en el mundo. Sería una tontería debatir los méritos respectivos de los grandes dirigentes republicanos -Azaña y Prieto? y los de los máximos responsables del éxito de la Transición: el rey Juan Carlos, Adolfo Suárez y Felipe González. Sin embargo, existen otros dos factores mucho más importantes. El primero es que resulta engañoso evaluar a una persona sin tener en cuenta el contexto en el que vivió. El segundo es que es preciso comparar todos los aspectos de los dos regímenes, no sólo los más convenientes para el argumento que deseamos defender. Por consiguiente, no debemos obsesionarnos tanto por la distinta suerte que corrieron como para olvidar que, bajo la superficie, ambos tuvieron un espíritu muy similar. Todas las cosas que aportó la Transición -más democracia, más igualdad social, modernización cultural, etcétera? habían sido también objetivos fundamentales de la República. Es más, resulta difícil pensar en un logro importante de la Transición que no tuviera parte de sus raíces en la República.

Ahora bien, si la República y la Transición tuvieron muchas semejanzas, sus épocas respectivas no pudieron ser más distintas. Como ya he dicho, los años treinta fueron uno de los periodos más turbulentos de la historia de Europa. Por el contrario, los años setenta y ochenta fueron tranquilos y decididos. Además, las condiciones también habían cambiado drásticamente en España y en varias de sus principales instituciones. En los años treinta, el Ejército conservaba sus tradiciones pretorianas decimonónicas e intervenía sin cesar en la política. Los movimientos obreros estaban aún poseídos por diversas mitologías revolucionarias, sobre todo los anarcosindicalistas, el movimiento más amplio, pero también, cada vez más, los socialistas, que eran los segundos. Los comunistas, aunque eran minoritarios, eran violentamente antirrepublicanos hasta que Moscú les ordenó adoptar la estrategia del frente Popular en 1935. En la derecha, los partidos más amplios no eran claramente revolucionarios -aunque los radicales empezaron a abrirse camino en ellos a partir de 1934-, pero varios partidos monárquicos de escasa importancia conspiraron para derrocar la República. Y luego estaba la Falange, todavía pequeña, pero que iba creciendo. La Iglesia Católica, hasta Juan XXIII, fue siempre rígida en cuestiones de doctrina, y no quería aceptar ninguna disminución del inmenso poder que había acumulado a lo largo de los siglos.

La economía española estaba en peor situación que nunca, debido a la Gran Depresión. La industria y los servicios no estaban desarrollados. Algo más de la mitad de la población seguía trabajando en el campo. Aproximadamente dos terceras partes de las mujeres adultas eran analfabetas. La situación internacional era amenazadora, y Mussolini hacía todo lo posible para desestabilizar la República.

El contraste con la situación en la que prosperó la Transición es enorme. A mitad de los años setenta, España era una de las naciones más avanzadas del mundo. El analfabetismo y el hambre estaban erradicados. Todas las instituciones fundamentales habían experimentado una evolución positiva. El Ejército ya no era pretoriano, sino que aceptaba la primacía del poder civil. Las organizaciones obreras habían abandonado sus viejos mitos revolucionarios. El catolicismo posterior al Concilio Vaticano II era menos rígido en los dogmas y estaba dispuesto a negociar un debilitamiento gradual de algunos de sus viejos privilegios. Como consecuencia, el feroz anticlericalismo de otros tiempos también se desvaneció. La monarquía desempeñó un papel crucial en el restablecimiento de la democracia, por lo que el republicanismo perdió su carácter sectario.

En resumen, dos contextos extraordinariamente distintos. Poner en tela de juicio la reputación de la República sobre esa base es tan absurdo como sería denigrar la República de Weimar porque tuvo menos éxito que la Alemania de Angela Merkel. La República fracasó o fue destruida, pero también lo fueron casi todos los demás elementos humanos y progresistas en los años treinta. Como es cada vez más evidente, España no es tan diferente como creíamos; en general, se ajusta a los modelos generales. En relación con el tema del que tratamos aquí, ya indiqué por primera vez hace 30 años que el índice de mortalidad de las repúblicas recién nacidas durante el periodo de entreguerras fue asombrosamente alto. De las 20 repúblicas que surgieron en Europa entre 1918 y 1931, solo una, la irlandesa, sobrevivió hasta la madurez. Las otras 19 fueron barridas o se autodestruyeron. Una vez más, el contraste con los años setenta y ochenta es tremendo. De las nuevas democracias establecidas en esos años en Europa, Latinoamérica y Asia, un número mucho mayor, casi todas sobreviven hoy, aunque algunas en versiones muy atenuadas. Sólo en África se aproxima el índice de mortalidad de las democracias recien nacidas al de la Europa de entreguerras.

Creo que todo esto es suficiente para arrojar los argumentos revisionistas y neorrevisionistas sobre la República a la papelera que les corresponde. Eso no quiere decir que su paso por la historiografía española haya carecido por completo de valor. Como sucede con todo el revisionismo histórico, si se aborda con inteligencia, puede ser útil, porque obliga a los defensores de la ortodoxia a reexaminar y perfilar sus posturas. No obstante, la próxima vez que alguien diga, como hizo hace poco el profesor Payne en ABC (April 16), que "La República es el principal mito histórico de todo el siglo XX", debemos responder con seguridad: "¡No, señor! ¡La República no es ningún mito!" A pesar de sus muchos errores y defectos es, con la Transición, una verdadera gloria del siglo XX español. Fue vilmente asesinada por unas fuerzas atávicas y violentas que sumergieron su patria, primero en una cruenta guerra civil, y después en una dictadura que durante sus primeras dos décadas fue cruel y retrógrada.

Edward Malefakis es historiador.

Fuente:elpais

dilluns, 6 de juny del 2011

La matanza que terminó con el mundo judío de Bagdad


El 1 de junio de 1941, una matanza de judíos inspirada en el nazismo ocurrió en Bagdad, poniendo fin a dos milenios de coexistencia pacífica para la minoría judía de esa ciudad.
Algunos de los testigos de ese hecho retienen vívidos recuerdos a pesar de las siete décadas que han pasado.
Heskel Haddad, un niño de 11 años, estaba terminando su comida y se disponía a celebrar el festival judío de Shavout, sin siquiera sospechar que una multitud enardecida se aprestaba a apoderarse de la ciudad.
Miles de iraquíes musulmanes armados empezaron a arrasarlo todo, con espadas, cuchillos y armas de fuego.
Los dos días de violencia que siguieron son conocidos como el Farhud (que en árabe significa "la expropiación violenta"). Cerca de 800 judíos murieron, con los que se puso fin a una comunidad hebrea que databa del tiempo de Babilonia.
"Durante la primera noche de Shavuot, normalmente vamos a la sinagoga y nos quedamos la noche entera estudiando la Tora", dice Haddad, hoy un experimentado oftalmólogo en Nueva York.
"De repente, escuchamos gritos, "Alá, Alá" y sentimos disparos. Salimos al techo para ver qué estaba pasando, vimos los incendios y al resto de la gente subida a los tejados del ghetto dando alaridos, rogándole a Dios que los ayudara".
La violencia continuó durante la noche. Una mano roja, o hamsa, estaba pintada en las casas judías para destacarlas del resto. Las familias tenían que defenderse a como diera lugar.
Haddad recuerda los asaltantes que venían por la calle en la madrugada, y el momento en que observó desde el techo como empezaron a saquear la casa del vecino.
"Mi padre tenía un puñal en la mano para impedir que la gente nos atacara en el techo. Se me ocurrió una idea, rompí algunos ladrillos de las paredes y empecé a lanzarlos hacia abajo. Otros niños vinieron y comenzaron a lanzarles piedras a esta gente.
"Cuando le acertábamos a alguien y empezaba a sangrar, gritaban "Alá" y se iban. Y dejaban atrás lo que querían llevarse".
Algunas familias sobornaron a policías para que hicieran guardia, pagándoles medio dinar por cada bala que disparaban. Otros les deben la vida a musulmanes que asumieron grandes riesgos para protegerlos.En una calle cercana, en un barrio donde residían judíos y musulmanes, vivía Steve Acre con su madre, viuda, y ocho hermanos, en una casa de propiedad de un musulmán.
Steve Acre vio desde una palmera cómo su vecino musulmán salvaba a su familia.
Acre, hoy de 79 años, quien vive en Montreal, Canadá, se subió a una palmera el patio cuando comenzó la violencia. Todavía recuerda el grito "Cutal al yehud", que se traduce como "muerte a los judíos".
Desde el árbol, podía ver al dueño de la casa sentado frente a la fachada.
"Cuando la muchedumbre llegó hasta la casa, él les dijo que éramos huérfanos que se habían refugiado en esa casa y que no podían tocarnos. Si querían hacerlo, debían matarlo a él primero. Así que, suerte para nosotros, la muchedumbre siguió su camino, hacia otras casas", recuerda.
Entonces, los hombres cruzaron la calle y comenzaron a salir gritos de la casa de la mejor amiga de su madre.
"Más tarde, un grupo de hombres salió del inmueble y le prendieron fuego. Los hombres gritaban de alegría, alborozados, levantando en las manos algo que parecía un trozo de carne.
"Después, me enteré de que lo que llevaban era un seno. Le habían cortado el seno, la habían torturado antes de matarla: era Sabicha, la mejor amiga de mi madre.
Hasta el Farhud, Bagdad había sido un modelo de coexistencia pacífica entre judíos y árabes. Los judíos constituían un tercio de la población de la ciudad en 1941, y muchos de ellos se consideraban iraquíes primero y judíos, después.
Un mes antes, un abogado pronazi, Rashid Ali al-Gilani, había derrocado a la familia real de Irak y había comenzado a transmitir propaganda nazi por radio.
Sin embargo, se vio obligado a huir en medio de la humillación, luego de que fracasara un ataque contra una base de la Fuerza Aérea Británica, en las afueras de Bagdad.El Farhud tuvo lugar en el vacío de poder que se produjo después.
En un trágico giro de los acontecimientos, resulta que el ejército británico podría haber intervenido para detener la violencia. La matanza precipitó la emigración de la mayoría de la comunidad judía de Bagdad. El 1 de junio, la caballería británica estaba a sólo 15 km de la ciudad, habiendo recorrido otros 1.000 km desde Palestina y Egipto con las órdenes de impedir que el petróleo iraquí cayera en manos de los nazis.
"Para verguenza de Gran Bretaña, el ejército no fue desplegado", dice el historiador Tony Rocca, coautor, junto a la sobreviviente del Farhud Violette Samash, del libro Recuerdos de Eden.
"Kinahan Cornwallis, el embajador británico en Bagdad, por razones propias, mantuvo nuestras fuerzas inmovilizadas en directa insubordinación respecto a las órdenes expresas de Winston Churchill de tomar la ciudad y garantizar la seguridad."En vez de eso, Cornwallis se fue a su residencia a cenar y a jugar al bridge".
Finalmente, el alcalde de Bagdad y la policía leal a la monarquía tomaron medidas para detener la violencia, e impusieron un toque de queda a las 5 de la tarde del 2 de junio.
Después del Farhud, la vida cambió radicalmente para los judíos de la ciudad. Hasta ese momento, Haddad había tenido muchos amigos musulmanes.
"De pronto, mi actitud cambió. Ya no me sentía iraquí. Sentía que era judío y me juré que mataría a un árabe", dice.
Un día, mientras nadaba en el río Tigris, vio que un hombre se estaba ahogando y ayudó a llevarlo a la orilla de manera casi instintiva.
"Cuandó volví a casa estaba conmocionado. No porque hubiera salvado al hombre sino porque no cumplí mi juramento de matar a un árabe. Fui a ver al rabino y me dijo que no se podía hacer un juramento para matar, sino sólo para ayudar.
"Eso fue lo que me estimuló a seguir medicina. Sabía que quería salvar vidas, no liquidarlas." El antisemitismo que Hitler había exportado exitosamente a Irak hizo la vida insoportable para la comunidad judía. Había arrestos frecuentes sobre la base de falsas acusaciones de espionaje y ejecuciones públicas de judíos prominentes. Morris Zebaiba, un sobreviviente que vive en Londres, dice: "Aprendimos a vivir como los ratones. Si no lo hacíamos, nos escupían o arrestaban". "Kinahan Cornwallis, el embajador británico en Bagdad, por razones propias, mantuvo nuestras fuerzas inmovilizadas en directa insubordinación respecto a las órdenes expresas de Winston Churchill de tomar la ciudad y garantizar la seguridad."
En 1950, los judíos fueron finalmente autorizados a abandonar Irak, a condición de que dejaran atrás todas sus propiedades y posesiones, incluyendo cuentas de banco. Para 1952, sólo 2.000 de los 150.000 judíos permanecían en el país.
Acre y Haddad todavía sienten una persistente desconfianza de los británicos por no haber detenido la violencia. Para Haddad, otra herencia del Farhud es una contradictoria actitud hacia los musulmanes iraquíes. Como médico, ha operado gratis a iraquíes heridos, ha visitado Irak como asesor del gobierno, y es descrito por el embajador iraquí en Washington como "el mejor iraquí que conozco".
Pero a la vez que tiene muchos amigos que son iraquíes musulmanes, se mantiene en guardia en presencia de otros. "Tengo ese sentimiento, una especie de desconfianza que me viene del Farhud." dice
"Es algo emocional que no se puede erradicar fácilmente".

Fuente: BBC MUNDO

dijous, 2 de juny del 2011

Valltorta descubre más arte rupestre

Los más de 100 abrigos rupestres que componen el parque cultural de Valltorta-Gasulla, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esconden nuevas pinturas. “Cientos y cientos de ellas; aún no se han cuantificado”. Guillermo Morote, director del Museo de la Valltorta, lleva tres años investigando y catalogando de nuevo la impresionante muestra de arte levantino que contienen las cuevas, mano mano con los investigadores de la cátedra de Paleoecología Humana de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, encabezados por Ramón Viñas, uno de los descubridores de los yacimientos de Atapuerca, como adelantó Mediterráneo.

“Son figuras de arqueros y venados y otros animales, muy similares a los que se han hallado hasta ahora; pero multiplicados”, explica Morote. Los técnicos han usado una innovadora técnica fotográfica digital, importada de Estados Unidos, con la que se registran varias capas en la pared registrando policromías y trazos que están enterrados, por decirlo de alguna manera, sobre capas de elementos de roca o cal. “Son imágenes que no son visibles por el ojo humano, ni en fotografías, pero que ahora salen a la luz, completando escenas, y mostrando nuevos colores”, incide.

El equipo ha trabajado ya en 16 abrigos de la zona de Valltorta-Gasulla, entre Ares y Tírig, realizando una media de 3.000 instantáneas por cueva, para poder delimitar colores y trazos de figura. “Es una labor a largo plazo, que se descubrirá en una amplia publicación en la que se catalogará toda la riqueza patrimonial de este enclave único”, argumenta el director del Museo.

Mediante este análisis, los investigadores también podrán conocer la época en que se realizaron las pinturas, así como también los materiales utilizados en cada ocasión, en función del pigmento que se utilizó. Una vez tomadas las imágenes, el proceso se inicia ahora en el laboratorio para poder descifrar cada uno de los dibujos prehistóricos.

Los expertos coinciden en señalar que “el deterioro de las pinturas ha sido mayor en un siglo que en 6.000 años de antigüedad”. “De hecho --apunta Morote-- cuando se descubrieron las pinturas comenzaron a mojarse para que resaltasen más y este proceso las deterioró más que la meteorología”. Además, cuando se arrancó el Arquer, ahora recuperado, y se intentaron quitar de la roca otras figuras se destrozó el conjunto de enclaves como la Cova dels Cavalls. De hecho, según los guías de Valltorta, “ya no puede apreciarse un tercio de las pinturas originales que se describieron al principio”.

Fuente: elperiodicomediterraneo

dissabte, 28 de maig del 2011

El Himalaya «crece» cuatro milímetros al año lo que alimenta el temor a un terremoto

Las nevadas cumbres del Himalaya parecen eternas y dormidas pero no lo están: crecen a un ritmo anual de cuatro milímetros por la presión de las placas tectónicas, lo que alimenta en Nepal el temor a un terremoto.

El fenómeno escapa al ojo humano pero data de millones de años, debido a que una placa, la india, se desliza con lentitud bajo la placa euroasiática, y con su presión levanta poco a poco, como una cuña, las montañas más altas de la tierra.
"El subcontinente indio está situado sobre la placa tectónica indoasiática, que empuja a la europea cada año hacia el norte", dijo a Efe el geólogo Sudhir Rajouria, que trabaja en el Departamento de Minas y Geología del Gobierno de Nepal.
Hace cientos de millones de años, el subcontinente indio se encontraba situado, según creen los geólogos, donde hoy está la isla africana de Madagascar, y desde allí inició su viaje hacia el noreste por el movimiento de la litosfera terrestre.
"Hace unos cincuenta o cincuenta y cinco millones de años, golpeó la placa euroasiática, en la que está el Tíbet", explicó Rajouria.
El impacto entre las dos gigantescas masas terrestres debió de ser intenso, porque creó la más alta cordillera de la tierra, el Himalaya, una hilera de 2.200 kilómetros de montes donde están el Everest y gran parte de los picos más ansiados por los escaladores.
Y la acción de las placas todavía se deja sentir: la cordillera, según Rajouria, crece al año cuatro milímetros a lo alto, debido, dicen los geólogos, a que la placa india sigue deslizándose entre dos y 2,5 centímetros anuales bajo la euroasiática.
A ras de suelo, el pulso entre las dos placas tiene consecuencias potencialmente terroríficas en el país por antonomasia del Himalaya, Nepal, donde los expertos auguran un "gran terremoto" y la población recibe con temor cualquier noticia de sismos en otros lugares.
Del turismo asociado al Himalaya obtiene Nepal una de sus fuentes principales de ingreso, pero a la vez su situación geográfica en la confluencia de las dos placas hace que sea inevitable el sufrir algún gran terremoto de cuando en cuando.
"Un avance acumulado de la placa entre tres y cinco metros es suficiente para causar un gran terremoto. Si el empuje acumulado es de 2,5 centímetros al año, en un siglo el avance es de 2,5 metros", explicó a Efe el geólogo Amod Mani Dixit.
En la última década ha habido dos grandes terremotos asociados al empuje de la placa indoasiática: uno en la región occidental india de Gujarat, en el año 2001, y otro que causó unos 75.000 muertos en el territorio de Cachemira, repartido entre la India y Pakistán.
El último gran temblor en Nepal ocurrió en el año 1934, con más de 20.000 muertos en el este del país, pero el oeste no ha sufrido sismos de entidad en los últimos 500 años, dijo Dixit, director de la Sociedad Nacional de Tecnología de Terremotos (NSET).
Distintos estudios han identificado en Nepal un total de 95 fallas activas que podrían funcionar como posibles epicentros de terremotos y tener consecuencias catastróficas; un sismo de 8 grados sobre diez en la escala Richter causaría 100.000 muertos y 300.000 heridos en Katmandú y destruiría el 60 por ciento de las casas, puentes o tendido eléctrico, según un estudio de NSET.
"La preparación ante los sismos es de escasa prioridad para los políticos. Hay 28 agencias diferentes implicadas y, cuando sea necesario, la coordinación entre ellas será difícil", afirmó Dixit.
De acuerdo con el geólogo, Nepal, uno de los países más pobres del mundo, carece de una respuesta integrada para supuestos de terremotos, y no tiene herramientas eficaces ni para prevenir la catástrofe ni para afrontar sus posibles consecuencias.
El Gobierno aprobó en 2009 una iniciativa de prevención bautizada como la Estrategia Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastres, pero aún no ha hecho nada para aplicarla.
Pese al temor de los terremotos, Nepal también reconoce que la magia de la actividad tectónica tiene mucho que ver con su propia existencia como entidad política, relacionada con el relativo aislamiento causado por la difícil orografía.
"Nepal no habría existido sin ese movimiento. Probablemente seríamos parte de la India o China", reconoció el experto.

Fuente: Larazón

dijous, 26 de maig del 2011

Hallan ruinas de aldea de más de 2.000 años en suroeste de China

Arqueólogos chinos anunciaron este miércoles que han desenterrado las ruinas de una aldea de al menos 2.500 años de antigüedad en la provincia suroccidental de Yunnan.
Los investigadores del Instituto de Patrimonio y Arqueología de Yunnan han identificado las ruinas de 20 viviendas, con una superficie de entre 15 y 25 metros cuadrados y distribuidas en cuatro filas, en el distrito de Chengjiang, precisó Jiang Zhilong, arqueólogo del equipo de excavación.
Dentro de las viviendas se han encontrado recipientes y utensilios de barro, instrumentos de piedra y bronce y huesos de animales, agregó.
El arqueólogo indicó que la mayor parte de las construcciones se utilizaron probablemente como viviendas y el resto como talleres.
El equipo de Jiang también ha encontrado 20 tumbas cerca de las viviendas.
El emplazamiento arqueológico, que cubre una superficie de al menos 10.000 metros cuadrados, fue descubierto en 2009. La primera fase de la excavación empezó a finales del año pasado y está previsto que las labores de excavación terminen en una fecha próxima.

Fuente: cri.cn

dilluns, 23 de maig del 2011

Están locos los romanos


Les debemos mucho, casi todo, a los romanos, vale. Recuerden las palabras de Reg, el líder del Frente Popular de Judea, sector oficial, en La vida de Brian -el discurso más celebrado del cine de sandalias después de la arenga del general Maximus (Gladiator) a los frates jinetes de sus turmae y el "¡arre!" de Ben Hur-: "Aparte del acueducto, el alcantarillado, las carreteras, la irrigación, la sanidad, la enseñanza, el vino (eso sí lo vamos a echar de menos), la ley y el orden, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?". Roma caput mundi, aeterna urbis, aurea Roma, civis Romanum sum, Romanus sedendo vincit... De acuerdo, de acuerdo. Pero tras la nueva invasión romana que vivimos, la enésima, manifestada en libros de toda clase, películas y series de televisión -hasta La Fura dels Baus se pone romana-, una sospecha empieza a aflorar en nuestros latinos corazones: ¿de verdad nos parecemos tanto?, ¿somos tan romanos realmente?, ¿ese mundo que aparece ante nuestros ojos en páginas, pantallas y escenarios es el nuestro?

Es difícil identificarse, aceptémoslo, con la hosca facilidad de Quintus Dias, el protagonista de la sangrienta película Centurión, para matar a punta de gladio pictos y brigantes; con el sexo morboso y cruel de las matronas de Spartacus -quien haya visto con su hija adolescente la escena de la serie en que las damas obligan a copular ante ellas a un gladiador y a una esclava tardará en olvidarlo ("pues vaya con la antigüedad, papi"), por no hablar de conseguir que la niña lea luego a Ovidio-. Cuesta, decía, sentir afinidad con la despiadada astucia del resucitado pretor Galba en la segunda temporada de Hispania o con platos como las vulvas de cerdo à la Lucio Vero (envenenadas). ¿Un espejo, Roma? Vae!, ¡ay!.

¿Qué es lo que más nos impactaría de la Roma clásica si pidieramos viajar hasta ella?, le pregunto a la gran y amena historiadora Mary Beard, autora de Pompeya o El triunfo romano (ambas en Crítica). "Oh, la suciedad y el olor pestilente, y la pobreza... detrás de la rutilante fachada de mármol".

Lindsey Davis es otra de las personas que más nos han acercado al mundo romano, ella desde las novelas del detective Falco, la XX de las cuales, Némesis, es novedad, como lo es la indispensable Marco Didio Falco, la guía oficial, una delicia enciclopédica para sus muchos seguidores (ambas en Edhasa). Al interrogar a la autora sobre esa extrañeza que nos provocan los romanos, contesta: "Yo he basado mis libros precisamente en la creencia de que los romanos eran como nosotros. Pero siempre digo que hay dos áreas en que su mundo difiere radicalmente del nuestro: la arena (los combates de gladiadores y con animales) y la esclavitud. Desde luego, hay también otra: la posición legal de la mujer, que tenía que ser representada en muchas ocasiones por el cabeza de familia. Muchas ocupaciones le estaban vetadas: ¡de haber vivido entonces yo no me podría ganar la vida como lo hago!",

Davis, noblesse oblige, aprovecha para criticar que en el filme La legión del águila -basada en la conmovedora novela de Rosemary Sutcliff-, el protagonista porta la espada en el lado izquierdo cuando lo preceptivo en el ejército romano era llevarla siempre en el derecho. Ahí queda el dato.

Aparte de que no existían en el mundo romano el café, el té, el chocolate, las patatas o los tomates, (¡un mundo sin todo eso no puede ser el nuestro!), nos choca mucho lo poco que valía la vida, sobre todo si eras un esclavo, "un animal con habla", como dice que los consideraban la arqueóloga Isabel Rodà, directora del Insituto catalán de Arqueología Clásica (ICAC): cuando uno de los suyos rompió sin querer una copa de cristal, Vedio Polión ordenó que lo echaran al estanque de las morenas, a las que había acostumbrado a comer carne humana (ya ven que la historia no se la inventó Robert Harris en Pompeya).
El gran historiador Paul Veyne dice en Sexe et pouvoir a Rome (Tallandier, 2005) que lo que más nos sorprendería de vernos súbitamente trasladados a la antigüedad romana es la violencia, "una brutalidad que corta el aliento". Violencia no solo en el anfiteatro sino en todas las facetas de la vida. No en balde, señala, en las fasces el símbolo de Roma era un hacha de decapitar rodeada de varas para azotar. La mayoría de los grandes líderes políticos romanos tenían experiencia militar de combate cuerpo a cuerpo y habían matado con su propia mano.

No había nada en aquel mundo similar a nuestro humanitarismo. El infanticidio era habitual. Y el abandono de los niños tan corriente que suponía el principal suministro de los mercaderes de esclavos, por encima de los prisioneros de guerra.

No entenderían los romanos que nos parecieran mal los combates de gladiadores, la atroz hemorragia de la arena (Beard calcula que el número habitual de gladiadores en el imperio ascendía a 16.000, ¡el equivalente a tres legiones!). Así que de prohibir los toros, ya ni hablemos. No exisitía algo que nos parece tan esencial como los derechos humanos, una conquista muy reciente, conque los derechos de los animales... Augusto envió al circo para su escabechina a 420 leopardos y 36 cocodrilos, según Plinio. César 20 elefantes y 600 leones. Cómodo mató él mismo en un espectáculo cinco hipopótamos, dos elefantes, un rinoceronte y una jirafa. "Nos sorprende de los romanos su prepotente sentido de dominio de la naturaleza", apunta Rodà.

El espectáculo de la violencia y la crueldad resultaba casi anodino en Roma, trivial. Cuando de niño Caracalla prorrumpió en sollozos en el Coliseo asustado por los alaridos de un condenado a las fieras -damnatio ad bestias- que estaba siendo despedazado por un tigre, la muchedumbre se conmovió... del llanto del futuro emperador, no del pobre tipo supliciado. Nunca hubo cosa tal como una campaña para la abolición de los shows de la arena. Ni siquiera protestas. A Marco Aurelio no le gustaban las luchas de gladiadores, pero porque las encontraba aburridas. "Las fronteras éticas de los romanos estaban situadas en lugares diferentes de las nuestras", recalca Beard.

Entre la gran cosecha reciente de libros de romanos -que incluye títulos como La prisionera de Roma (Planeta), en la que José Luis Corral novela la vida de Zenobia, la reina de Palmira; el imprescindible Manual del soldado romano (por fin en castellano, en Akal), de Matyszak o La cosecha por la libertad (Edhasa), con la que Simon Scarrow, el autor de la feroz saga sobre las legiones centrada en los centuriones Macro y Cato, abre una nueva serie ¡juvenil! protagonizada por un gladiador adolescente-, destaca Gabinete de curiosidades romanas (Crítica, 2011). Su autor, J. C. McKeown, profesor universitario de Clásicas en EE UU, ha recogido en un volumen fascinante "relatos extraños y hechos sorprendentes" del mundo romano. Su lectura resulta muy ilustrativa para ver hasta qué punto los romanos eran diferentes de nosotros.

¡Qué cosas creían! Que a las serpientes les gusta el vino, que las cabras respiran por las orejas... El propio Plinio, que se vanagloriaba de su espíritu científico, daba crédito a los prodigios más disparatados, como que cuando fue derrocado Nerón, un olivar del emperador cruzó la vía pública -también refiere la creencia de que si uno se pone una lengua de hiena entre la planta del pie y la suela del zapato no le ladran los perros-.

Hacían mucho caso los romanos, pueblo supersticioso donde los haya, a los presagios y sueños. "Era por falta de una religión intimista", señala Rodà, "la religión oficial era ceremonial y no podía satisfacer las necesidades más profundas, así que estaban pendientes de presagios y se cargaban de amuletos". Artemidoro de Daldis, autor de una Intepretación de los sueños, apunta que soñar que uno es crucificado anuncia al soltero que va a casarse (!). Dión Casio da cuenta del infausto augurio que pareció a César el que cuando perseguía al ejército de Pompeyo sus estandartes aparecieran infestados de arañas. Marco Aurelio, un tipo que parece tan cabal hizo arrojar al Danubio dos leones vivos para propiciar su guerra contra los marcomanos. Para Mary Beard la historia más estrafalaria del mundo romano es la del banquete ofrecido por Heliogábalo en el que la lluvia de pétalos de rosa lanzada sobre los comensales fue tan copiosa que los asfixió. "Es una historia fuerte, pero ofrece una gran advertencia acerca del emperador: ¡su generosidad puede matarte!".

Los romanos a los que tenemos por tan limpios, no usaban jabón para lavarse sino aceite de oliva. Los retretes domésticos eran una excentricidad (y estaban junto a las cocinas, y no tenían puertas). Lo habitual era usar las letrinas públicas, sin ninguna privacidad. Curioso. Incluso los insultos romanos nos suenan extraños: Domicio Corbulón llamó a Cornelio Fido en el Senado "struthocamelus depilatus", "avestruz pelado", vamos, ni el capitán Haddock. ¿El sexo? "Somos más mojigatos que ellos en relación con el placer y el cuerpo", opina Rodà. "Había menos tabúes. No tenían el concepto de pecado y culpa que es nuestra herencia judeocristiana". A ver quién colgaría hoy en su casa un tintinnabulum, una campanita, con forma de pene...

Hay muchas cosas que damos por sentado de los romanos, pero que no son ciertas. Por ejemplo, apunta Mary Beard, que usaran habitualmente togas. "La toga era una vestimenta formal, no algo para cada día". La historiadora detesta que le pregunten (como le ocurre siempre) qué llevaban debajo de la ropa los romanos. Ahí va la respuesta: subligaculum. Con lo fácil que es decir calzoncillos y bragas...

Eran, parece, los romanos, poco dados a la introspección o al análisis psicológico. La corrupción y la prevaricación reinaban a gran escala, eso nos sorprende menos, pero había un fenómeno que nos resulta estrambótico, el evergetismo: el mecenazgo sobre el dominio público. Los ricos ofrecían servicios a la comunidad -a cambio de clientelismo político-. Los anfiteatros, las termas, la mayoría de los monumentos públicos eran pagados y donados a la ciudad por los poderosos. Como si el metro o la red eléctrica los regalara un particular. No existía una verdadera policía (aunque siempre podías llamar a Falco) y la única manera de conseguir justicia era a menudo tener un buen patrón o una banda de amigos que te echaran una mano: sí, mafiosillo. La serie Roma, que ahora se repone, da una imagen ajustada de eso.

¿Qué decir de la forma en que hacían la guerra los romanos? Salvaje. La guerra total. Las legiones eran una verdadera picadora de carne. Se calcula que la conquista de la Galia por César costó un millón de vidas. El propio Julio anota que en una batalla "casi la totalidad de la tribu de los nervios fue exterminada y con ella su nombre". Como dice Tácito que dijo el cabecilla britano Calgatus, "crean un desierto y lo llaman paz".

"Odio et amo: nuestra visión de Roma puede ser muy ambivalente", resume Isabel Rodà. "Los romanos llevaron al mundo una modernidad y un confort, una calidad de vida, que no hemos recuperado luego hasta el siglo XX, por no hablar del derecho, pero no podemos idealizarlos. Estamos separados: nosotros somos producto de muchas fases intermedias, y del cristianismo". Acabamos con un testimonio de excepción: ¡el del mismísimo Galba! "Me siento bien con la coraza, da empaque", dice Lluís Homar que se ha metido con ganas una segunda temporada en la piel del pretor. Aunque eso no le hace perder la perspectiva: "Los romanos eran diferentes, no te quepa la menor duda; mientras nosotros debatimos sobre el boxeo o los toros, ellos no tenían ningún reparo en emplear la fuerza bruta, ni en convertir la violencia en espectáculo. Los devolvemos a la vida en la ficción, pero su tiempo ha pasado".

- Se rumoreaba que la emperatriz Faustina había concebido a Cómodo de un gladiador. Y que Marco Aurelio, siguiendo el sabio consejo de los adivinos, lo había hecho matar, obligado a su mujer a bañarse en la sangre y luego la había tomado sexualmente. Eso no salía en Gladiator...

- Catón de Útica, modelo de virtud romana, prestó su mujer a un amigo (íntimo, este sí) y la volvió a desposar después.

- La homosexualidad pasiva era un delito en un ciudadano, pero en el esclavo era un deber si el amo lo exigía. Ostras y caracoles, ya se sabe.

- No se clasificaba a la gente por el género del partenaire sino en función de si al practicar el sexo se era la parte activa o pasiva. O se tomaba el placer virilmente o se daba servilmente.

- Hacer una felación era un acto vergonzoso. El cunnilingus aún más, infame. La homosexualidad femenina estaba categóricamente prohibida. Tampoco gustaba (socialmente) que la mujer cabalgara al hombre: le molestaba mucho a Séneca.

- El principal sistema anticonceptivo romano era el agua fría. hasta el punto de que una mujer que hacía el amor se denominaba una mujer lavada (puella lauta) y la que lo hacía mucho, una mujer húmeda (puella uda)

- Dión Casio explica el caso de una prostituta que hacía de leopardo para un senador.

Fuente: elpais

dissabte, 21 de maig del 2011

Descubren entrada a Ruta de la Seda


El paso tenía importancia militar y económica, ya que unía dos antiguas capitales chinas, Luoyang y Xian, y ahí se originó la religión taoísta.
Un grupo de arqueólogos de la provincia de Henan, en el centro de China, encontró una antigua calzada que servía como paso hacia la Ruta de la Seda con unas inscripciones incompletas que datan de la dinastía Tang (618-907) , informó hoy el diario oficial "China Daily"

Unos 100 metros de la calzada ya han sido desenterrados en la ciudad de Dongguan, a unos 200 metros de donde está ubicada una parte del paso de Hanguguan, construido en el periodo de la dinastía Qin (221 a.C.-206 a.C.) y que en la Han (202 a.C.-220) fue trasladado a su emplazamiento actual.

En aquellos tiempos, el paso tenía importancia militar y económica, ya que unía dos antiguas capitales chinas, Luoyang y Xian, y además fue el lugar donde Laozi completó su libro Tao Te Ching, que dio origen a la religión taoísta.

Fuente: elUniversal

dimecres, 18 de maig del 2011

Descubren ciudad precolombina con casi un centenar de edificios en selva del Petén



Gracias a tecnología satelital ha sido descubierta en la selva de Petén la ciudad de "Cabeza de Piedra", nunca antes excavada. Situada a sólo 35 kilómetros del sur de Tikal, el GPS reveló que la ciudad perteneció al período pre-clásico y clásico (600 A.C. hasta el 900 D.C) y que en el sitio se hallan casi un centenar de edificios entre los que resalta una pirámide de más de 7 pisos de altura, un observatorio astronómico, un tribunal ritual de pelota y varias residencias de piedra.

Según la publicación National Geographic, el hallazgo de la ciudad fue posible gracias a un mapeo tridimensional, mediante el cual científicos "borraron" siglos de crecimiento de selva.

De acuerdo con los estudios realizados, se cree que algunas de las casas de piedra fueron lugares de enterramientos de los primeros reyes de la ciudad, pues en el Período Pre-clásico tardío (del 600 al 300 A.C) el rey no se consideraba el centro del universo, por lo tanto no se les enterraba todavía en las pirámides.

Esta ciudad albergaría eventos que reunirían, además de la población local, a los lugareños de las ciudades mayas cercanas para coronar a un rey o nombrar a un heredero real mientras se practicaban rituales sagrados, danzas escénicas con trajes de plumas y joyas de jade… Seguramente los solsticios y equinoccios eran eventos multitudinarios en donde se reunirían rodeando los edificios que conformaban el observatorio astronómico.

En la Selva de Petén existen numerosas ciudades mayas de gran importancia. Tal es el caso del Parque Arqueológico de Tikal, el más visitado de Guatemala, y la cuenca El Mirador, donde se descubrió un friso que recrea la escena del Popol Vuh (la Biblia Maya), en donde los hermanos gemelos Hunahpu e Ixbalanque descienden a Xibalbá, el inframundo en la cosmovisión maya, cargando Hunahpú la cabeza de su padre en la espalda.

Además de Guatemala, países centroamericanos como Belice, El Salvador y Honduras tienen lugares arqueológicos donde se refleja cómo vivió sus tres periodos la sociedad maya.

Fuente: caribbeannewsdigital 

diumenge, 15 de maig del 2011

Parques Arqueológicos en España


España es uno de los países del mundo con mayor patrimonio arqueológico gracias a la legislación vigente, que provee los recursos necesarios para el descubrimiento, adecuación y mantenimiento de este legado ancestral. Los parques Arqueológicos en España son muy visitados por millones de turistas de todo el mundo cada año, y se los detallamos a continuación.

1.- Parque Arqueológico de Atapuerca, en Burgos: Este parque fue declarado Patrimonio de la humanidad por su yacimiento de hallazgos del Pleistoceno (el mayor del mundo a la fecha) además de tener una presencia mediática muy fuerte que atrae a los turistas de todos los países.
Si visitamos el lugar encontraremos el yacimiento y el centro de investigación, pero además todo un parque temático con exposiciones permanentes, recreaciones prehistóricas, módulos interactivos y como si esto fuera poco, hasta un taller de excavación donde los más pequeños pueden aprender jugando.

2.- Parque Arqueológico de Segóbriga, en Cuenca: Una de los lugares más ricos en material histórico se encuentra en La comunidad de Castilla (La Mancha) y posee cinco espacios declarados Parques Arqueológicos (uno por provincia):
a.- LaVilla Romana en Carranque ubicado en la provincia de Toledo.
b.- El Óppidum Ibero Medieval de Alarcos situado en Ciudad Real.
c.- La Ciudad Visigoda de Recópolis en Zorita de los Canes en la provincia de Guadalajara.
d.- El Tolmo de Minateda de Hellín, en Albacete.
e.- La Ciudad Romana de Segóbriga en Saelices, en la provincia de Cuenca, considerado uno de los más significativos de España.

3.- Parque Arqueológico de Medellín, en Badajoz: El municipio de Medellín, fue la cuna del conquistador Hernán Cortés y constituye en sí mismo un patrimonio monumental de gran relevancia histórica en el que destacan el teatro romano y el castillo medieval y la Iglesia de Santiago (siglo XIII).

4.- Parque Arqueológico Campa Torres, en Gijón: este parque esta Situado en el Cabo Torres, y cubre una superficie de 50.000 metros cuadrados. Si bien hasta ahora las zonas de excavación solo representan el 10 % de la totalidad del espacio, los hallazgos en él han contribuido al conocimiento de los restos de la cultura de los pueblos indígenas anteriores a los romanos. Así como a parte del proceso de conquista de este pueblo.

Fuente: Ojocientifico

dimecres, 27 d’abril del 2011

Hallan escalinata con jeroglíficos mayas



Una escalinata con jeroglíficos mayas fue descubierta en la zona arqueológica El Palmar, en el sureste de Campeche, por un equipo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de las universidades de Arizona, Estados Unidos, y Nacional Autónoma de México; su desciframiento preliminar revela que esta ciudad prehispánica mantuvo contactos con las urbes de Calakmul, en esa misma entidad, y Copán, en Honduras, hace casi 1,300 años.
Los responsables de este proyecto arqueológico, Javier López Camacho y Kenichiro Tsukamoto, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y de la Universidad de Arizona, respectivamente, dieron a conocer que la escalinata de seis peldaños conserva 90 bloques con más de 130 cartuchos o conjuntos de jeroglíficos, que hacen referencia a acontecimientos registrados en el periodo Clásico maya (250-900 dC).
Aunque no se trata de la única escalinata jeroglífica encontrada en las tierras bajas mayas —hasta ahora se tienen reportadas 20—, la de El Palmar se encuentra asociada a la periferia del asentamiento y a estructuras de dimensiones modestas, cuando por lo general estos elementos arquitectónicos se hallan vinculados a edificios monumentales.
El hallazgo se remite a junio de 2009 como parte de un reconocimiento de superficie que hizo el equipo arqueológico al norte de El Palmar, donde la presencia de un pequeño conjunto de vestigios arqueológicos, al que se nombró Grupo Guzmán, y la evaluación de las piedras in situ sugirió su posible asociación a una escalera jeroglífica.
La información contenida en el texto epigráfico también hace referencia a señores del sitio, así como a contactos que mantuvo El Palmar con urbes como Calakmul y Copán, éste ubicado en los confines sureños del área maya.

Fuente: Milenio.com

dimarts, 26 d’abril del 2011

Hallado un broche de cinturón de bronce de la época visigoda en la Vega Baja de Toledo


El equipo de arqueólogos que trabaja en las excavaciones de la Vega Baja de Toledo ha hallado un broche de cinturón fabricado en bronce y en perfecto estado de conservación en la última campaña de excavaciones realizadas en la zona.
Los arqueólogos, gracias al buen estado en que está conservado el broche, han datado la pieza a finales del siglo VII o principios del VIII, ha informado la empresa pública 'Toletum Visigodo' en nota de prensa.
A parte de la belleza del broche, el valor histórico del hallazgo confirma los estudios que sobre este tipo de adornos han realizado los historiadores de la época visigoda.
La placa encontrada tiene 11 centímetros de largo y 4 de ancho, y cuenta con lóbulo arriñonado en el extremo posterior, ornamentación vegetal y simulación de cabezas de aves en compartimentos ordenados. En el reverso tiene siete apéndices o remaches perforados para la sujeción del cinturón y en el extremo dos engarces donde se introduce la charnela que sujetaba la hebilla.
Según el equipo de arqueólogos, este tipo de placas eran fabricadas mediante fundición sobre molde de arena prensada y, una vez frías, se retocaban a mano con limas o troqueles para eliminar las imperfecciones, para después agujerear los apéndices y grabar a buril la decoración.
Aunque las primeras placas de este estilo llegaron importadas de otros puntos del Mediterráneo bizantino, ya en el siglo VII se contaba con talleres autóctonos que las fabricaban imitando los modelos que llegaban de fuera. Aunque la mayoría de estos talleres se encontraran situados en la costa, los historiadores no descartan que, dada la condición de Toledo como capital del reino visigodo, existieran fundiciones para abastecer de este tipo de objetos a la monarquía y aristocracias civil y eclesiástica de la época.

Fuente: 20minutos