divendres, 22 de juny de 2018

El cierre del Júcar-Vinalopó seca el embalse de San Diego y deja sin agua a los regantes


El cierre del trasvase Júcar-Vinalopó el pasado 5 de este junio, cuando los antiguos rectores del Ministerio de Agricultura sacaron del orden del día del consejo de administración de Acuamed el envío de 6,5 hm3 del Júcar al Vinalopó, ha terminado por secar la única zona del embalse regulador de San Diego (Villena) que estaba operativa para distribuir el caudal del Júcar por el postrasvase Júcar-Vinalopó.

Dos semanas después de la clausura del trasvase al Vinalopó ya no llega una sola gota de agua del Júcar, lo que pone en serios problemas la cosecha de uva de mesa del próximo septiembre.

En un principio, y según apuntaron la semana pasada fuentes del Ministerio al Consell, la anulación del envío de agua se debió a un error administrativo, pero dos semanas después sigue sin solucionarse una situación que empieza a poner contra las cuerdas a un sector de los agricultores del Medio y Baix Vinalopó que solo reciben estos caudales y que ven agotarse las reservas. En peligro parte de la cosecha de uva de mes del próximo septiembre.

Seis años se cumplirán el próximo septiembre desde que Aguas del Júcar -hoy integrada en Acuamed– vaciara en 2012 el embalse de San Diego, regulador del agua del Júcar que tenía que llegar a la provincia de Alicante.

Se detectaron grietas y fugas, y se optó por cerrarlo y arreglarlo tras haberse gastado cerca de 40 millones de euros. No se ha hecho nada y solo se activó una pequeña zona para redistribuir agua que ya está seca.

Ubicado entre los términos municipales de La Font de la Figuera (Valencia) y Villena, era el punto final del Júcar-Vinalopó, tanto si la toma del agua se hiciera en Cortes de Pallás como en la actual de Cullera.

El cierre se producía tan solo cuatro días después de que el gobierno de Mariano Rajoy saltara por los aires al aprobarse la moción de censura planteada por el PSOE.

En la práctica, la anulación del envío de los 6,5 hm3 de agua para regadío supone el cierre temporal del trasvase, porque tampoco se cuenta con el convenio para regular el trasvase de 20 hm3, algo que se llevaba negociando desde hace más de dos años entre el Ministerio de Agricultura y los regantes y que la exministra García-Tejerina dio por hecho durante el congreso nacional de regantes celebrado en mayo en Torrevieja.

El Instituto Universitario de Geografía de la UA ha advertido en reiteradas ocasiones de que el auténtico problema del río Júcar no es que se tengan que trasvasar 80 hm3 todos los años a la provincia de Alicante con agua de cuestionable calidad captada en la desembocadura.

El problema de esta arteria fluvial es el acuífero de la Mancha Oriental, sobreexplotado, del que en Castilla-La Mancha se extraen todos los años 400 hm3 cuando solo se disponen, como máximo, de 300 hm3 al año.

Una comunidad con déficit hídrico por la pésima administración del río Tajo donde en los últimos años ha ido creciendo la superficie de regadío hasta las cien mil hectáreas, según los datos que maneja el Instituto. Pues bien. Además de los recursos subterráneos, el Júcar les trasvasa también agua de calidad y más barata que la de la Marquesa, que debe salvar una elevación de casi 800 metros para llegar a la provincial.

Fuente: Levante

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