dilluns, 31 de gener de 2011

La vida sexual de Hitler

Las mujeres que tuvieron suerte intimar sexualmente Adolf Hitler se suicidaron todas. Lo hizo su sobrina Gene Raubal, pegándose un tiro, se suicidó artista René Müeller defenestrándose y se suicidó Eva Braun.


Taringa.net Las mujeres que tuvieron la suerte de intimar sexualmente con Adolf Hitler se suicidaron todas. Lo hizo su sobrina Gene Raubal, pegándose un tiro, se suicidó la artista René Müeller defenestrándose y se suicidó Eva Braun, en este caso para solidarizarse con él, es decir, se suicidaron al alimón. Pero ya anteriormente ella había intentado hacerlo por su cuenta por lo menos en dos ocasiones. ¿qué pasaba con Hitler? ¿que les hacía a las chicas que tan insoportable les resultaba?.
La figura histórica de Hitler es curiosísima. Era un tipo tirando a bajo, moreno, de cadera ancha y pecho hundido, con el defecto congénito de poseer un solo testículo, que consiguió convencer a los alemanes de la supremacía de la raza aria, alimentando la xenofobia. Es posible que él mismo fuera nieto bastardo de un judío. Al parecer su abuela se quedó embarazada siendo soltera cuando trabajaba en casa de unos judíos. Es irrelevante si lo era o no, pero lo que está claro es que él lo sospechaba puesto que ordenó varias investigaciones secretas al respecto. El caso es que, judío o ario, obnubiló al pueblo alemán que le consideraba un mesías y esa capacidad de arrastrar a todo un pueblo a una psicosis inducida resulta escalofriante.
Que Hitler estaba como una caldereta parece hoy incuestionable, pero lo que está por saber es hasta qué punto el componente sadomasoquista de su personalidad, que conocemos en el plano colectivo, afectó a su vida sexual. Se comenta que en presencia de una mujer hermosa tendía a rebajarse, a sentarse en el suelo porque decía no merecer estar a la altura de ella, actitud que exasperaba a sus seguidores más cercanos, pero lo cierto es que fue discretísimo con su vida sexual y poco se sabe al respecto, solamente unas cuantas pistas pueden ayudarnos a elaborar el puzzle de sus escarceos sexuales.
En su juventud no se le conocieron novias ni amigas. Era un vagabundo bohemio con ínfulas de pintor que cambió radicalmente al enrolarse en el ejercito, donde encontró su lugar en el mundo. Se las daba de casto y alardeaba de que su único amor era el pueblo alemán y de que no tenía ojitos para nadie más.
Pero lo cierto es que cuando ya tenía cierto poder comenzó a convivir con Geli, una sobrina suya, con la que iba al teatro, de compras, etc. sin que se sepa a ciencia cierta la naturaleza de las relaciones que había entre ambos. Se ha especulado con que mantenían relaciones turbias, que él la obligaba a orinar sobre su cabeza, pero quizá todo sean habladurías. Lo que sí sabemos es que ella un buen día se pegó un tiro y él estuvo muy afectado durante una larga temporada.
La segunda suicida, la actriz René Müeller, conoció a Hitler en una fiesta y pasó la noche en la cancillería. Luego un amigo de ella dijo que le había contado que cuando se quedó a solas con Adolf éste se arrojó al suelo auto insultándose, denigrándose y suplicando a saber qué humillaciones, pero son dimes y diretes sin demasiada fiabilidad. Eso sí, la actriz se lanzó ventana abajo ¿lo hizo debido al terrible choque psíquico que le supuso el derrumbamiento de su ídolo? o ¿estaría muerta de miedo al haber cometido la imprudencia de contar esos detalles de su intimidad?
El último amor del Führer fue Eva Braun, tenía 18 años cuando conoció al gran mandatario, que contaba cuarenta y pico. Eva, una chica simplona, se enamoró obsesivamente del líder y luchó por su amor aun con la oposición de sus padres. Fue correspondida y mantuvieron su romance durante más de una década aunque solo llegaron a casarse un día antes de la muerte de ambos, pero Hitler, que evitaba mostrarla en público, le regaló una casa en la que ella se pasaba dias esperándole, mirándose al espejo y escribiendo un diario en el que desgraciadamente no relata nada íntimo. Las preocupaciones de Eva eran las fiestas, su aspecto físico y lo sola que se sentía. Dos veces trató de quitarse la vida, una tomando exceso de fármacos, otra pegándose un tiro.
Pero cuando ya los rusos ganaban la guerra y Hitler decidió terminar con su vida tomando veneno, ella le secundó y tragó también veneno.
Esto es lo que os puedo contar de este tipejo que parece que vino al mundo con el destino de emponzoñarlo.

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